17 nov 2025

El milagro del servicio

Durante años caminé perdida entre el ruido, el vacío y la necesidad desesperada de no sentir. Creí que la soledad era mi destino y que el alcohol era mi único alivio. Pero cuando la negación ya no pudo sostenerme, la mano amorosa de mi Poder Superior —a través de Alcohólicos Anónimos— me devolvió un lugar en el mundo. Hoy sé que la verdadera transformación comenzó el día en que descubrí que servir es la forma más pura de amar… y de mantenerme viva.


Siempre me sentí sola, incomprendida, abandonada por mis seres queridos, rechazada por la sociedad. Sentía que no pertenecía a ningún lugar, que me faltaba amor… Quizás por eso buscaba siempre rodearme de personas, mantener ruido permanente en mi casa para no escuchar mis propios pensamientos ni mis emociones. Silenciaba mi conciencia intentando opacar el dolor por medio del trabajo, el estudio, las fiestas, el alcohol, las drogas, el sexo… cualquier cosa que me sacara de mi realidad.

El alcohol, mi fiel compañero, me otorgaba la felicidad y el alivio que creía merecer después de una vida de sufrimiento, entrega y sacrificio. Era la recompensa que yo misma me daba por tener que caminar aquel sendero pedregoso que consideraba era mi vida. Era mi luz en medio de la oscuridad. Poco entendía entonces que era él mismo el creador de esa oscuridad que me envolvía, que en lugar de afianzar mis amistades las alejaba, y que, en vez de hacerme mejor persona, poco a poco me destruía.

Después de muchos fondos, negligencia y una eterna negación, la mano de mi Poder Superior —usando la vara de Alcohólicos Anónimos— logró sacarme de ese hueco profundo, de paredes lisas y resbalosas, en el que me encontraba. Me brindó, con su misericordia, no una simple tabla de salvación, sino toda la divina providencia. Alcohólicos Anónimos me salvó la vida, me permitió construir el paraíso que hoy es mi existencia y me dio un propósito bajo el cual vivir: servir.

Aprendí que el verdadero alivio no está en recibir, sino en dar. Que el vacío que antes intentaba llenar con ruido, personas o placeres solo podía llenarse con amor en acción. En el servicio encontré sentido, y en cada gesto de ayuda descubrí un reflejo del amor de mi Poder Superior.

Al principio no entendía qué significaba realmente “trabajar con los demás”. Pensaba que era solo acompañar a alguien a una reunión o contestar el teléfono cuando una compañera pedía ayuda. Pero poco a poco comprendí que el servicio empieza mucho antes: con una sonrisa sincera, con un café compartido, con escuchar sin juzgar, con ofrecer tiempo y corazón. Cada llamada, cada reunión, cada conversación con una recién llegada se ha convertido en un recordatorio de mi propia recuperación. Cuando extiendo mi mano a otra mujer que sufre, recuerdo de dónde vengo y agradezco el milagro de estar sobria hoy. A veces pienso que ellas me salvan a mí más de lo que yo puedo salvarlas a ellas.

El servicio me ha devuelto la pertenencia que tanto busqué. Me ha mostrado que no estoy sola, que formo parte de algo más grande: una hermandad donde el amor no se mendiga, sino que se comparte. Ser madrina, coordinar una reunión, servir el café, abrir la puerta, leer, escuchar… cada pequeño acto es una oración silenciosa, una manera de decirle a mi Poder Superior: “Gracias por esta nueva vida. Gracias por dejarme ser útil.”

A través del servicio he aprendido a mirar a las demás con compasión, sin sentirme superior ni inferior a nadie. He aprendido que cada una carga su propio pasado, su dolor y sus luchas, y que el simple hecho de poder acompañar a otra mujer en su proceso es un privilegio sagrado. He visto cómo una palabra de aliento, un abrazo o una mirada de comprensión pueden encender una chispa de esperanza en quien pensaba que ya no había salida. Es en esos momentos cuando siento que mi Poder Superior actúa a través de mí, y entiendo que el propósito de haber vivido tanto dolor fue poder tender la mano a quien hoy camina el mismo sendero.

El servicio también me ha enseñado humildad. No siempre es cómodo ni brillante. A veces implica barrer el salón después de la reunión, preparar el café sin que nadie lo note, escuchar en silencio cuando mi ego quiere hablar, o aceptar que no tengo todas las respuestas. Pero es precisamente ahí, en esas pequeñas acciones invisibles, donde he encontrado la verdadera grandeza del programa: servir sin esperar reconocimiento, amar sin condiciones, ayudar sin medir.

Hoy entiendo que la soledad que antes me asfixiaba se ha transformado en silencio interior, en serenidad. Ya no huyo del ruido de mis pensamientos, porque sé que no estoy sola: Él camina conmigo, y me ha regalado hermanas en el camino. Mujeres valientes, honestas, que me enseñan cada día con su ejemplo que la sobriedad es un regalo que se cuida compartiéndolo.

Al mirar atrás, comprendo que cada caída, cada lágrima y cada error me prepararon para este momento. El servicio no solo me mantiene sobria: me mantiene viva, presente, agradecida. Hoy mi vida tiene un propósito que trasciende mis miedos. Soy parte de una cadena de amor y esperanza que me une a otras almas en busca de la misma luz que un día me fue concedida.

En el servicio encontré mi libertad, mi propósito y mi paz. Y cada día, al despertar, le pido a mi Poder Superior que me permita seguir siendo un instrumento de Su voluntad, porque sé que mientras sirva con amor, jamás volveré a estar sola.

Alexandra P., Bogotá D.C. 
13 de noviembre de 2025


8 oct 2025

Las 24 horas: el truco más poderoso de A.A.

A casi todos nos pasó: amanecer con la certeza de “no vuelvo a beber” y, al caer la tarde, sentir que la promesa se deshilacha. El problema no era la intención; era el tamaño del compromiso. Dejar “para siempre” se vuelve una montaña abstracta, tan enorme que el cerebro busca alivio inmediato y termina escogiendo el atajo conocido. Ahí entra el recurso más humilde y efectivo de A.A.: solo por hoy.

Por Alexandra P., Grupo X Convención.

“Solo por hoy” no es una frase bonita; es una forma práctica de pensar. Reduce el futuro a una medida humana: veinticuatro horas. Cuando el deseo de beber aparece esa mezcla de inquietud, ideas repetitivas y un apuro difícil de explicar la mente quiere soluciones rápidas. Si le decimos “nunca más”, se asusta. Si le decimos “hoy no”, se calma. No estamos negando el problema, lo estamos partiendo en porciones manejables.

Funciona también por otra razón: pone el foco en lo que sí podemos hacer. La obsesión por beber vive de anticipar escenas, justificar excepciones, negociar con mañana. “Solo por hoy” nos devuelve al terreno de lo concreto: un día de trabajo, una tarde con la familia, una caminata, una reunión. No hay que ganar una batalla épica; basta con atravesar estas horas con ayuda. Y, al terminar, descubrimos algo insospechado: sí era posible. Esa pequeña victoria construye la siguiente.

Quien ha probado este método sabe que no se trata de fuerza bruta. Es un cambio de estrategia. El impulso de beber suele subir y bajar como una ola; si nos quedamos acompañados, ocupamos las manos y hablamos con alguien del grupo, la cresta pasa. “Solo por hoy” es el puente que nos mantiene a salvo mientras la ola se disipa. No promete milagros, promete tiempo: el tiempo necesario para que la claridad regrese y podamos elegir mejor.

Hay días fáciles y días tercos. En los fáciles, el “solo por hoy” se siente casi natural; en los difíciles, se vuelve un salvavidas. Algunos lo repiten en la mañana, otros al mediodía, otros camino a una reunión. Y cada quien va descubriendo sus momentos críticos: después del trabajo, al cobrar, al pelear, al celebrar. El lema no cambia, porque no necesita cambiar. Lo que cambia es la práctica: hoy llamo antes de complicarme, hoy entro a la reunión aunque no tenga ganas, hoy me acuesto sobrio y agradecido.

Las Promesas de A.A. hablan de “nueva libertad y nueva felicidad”. Es curioso: no dicen “cuando pase tal cosa”, sino “veremos” esas cosas en la medida en que vivamos sobrios, un día a la vez. La libertad no llega al firmar un contrato para siempre; llega al comprobar que, por veinticuatro horas, la bebida dejó de mandar. Esa certeza tan sencilla y tan inmensa devuelve dignidad y abre espacio para lo demás: reparar lo que se rompió, aprender a estar en paz, ser útiles.

Si estás leyendo esto con dudas, alcanza con plantearlo así: ¿puedo darme la oportunidad de pasar hoy sin beber? No hace falta decidir toda la vida. Basta con probar veinticuatro horas distintas y ver qué cambia. Hay grupos, teléfonos, reuniones presenciales e híbridas dispuestas a acompañarte. Nadie te va a juzgar ni a pedirte credenciales. Solo te vamos a recordar, cada vez que haga falta, que la sobriedad se construye en presente.

Mañana, cuando amanezca, la frase seguirá ahí y tú también. Solo por hoy.

Tomado de: Intergrupos Ibagué

11 sept 2025

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ANÓNIMOS SÍ, CLANDESTINOS NO

Con el lema “llevar el mensaje fortalece nuestra comunidad”, el pasado 31 de agosto se llevó a cabo, el cuarto foro de servicio del distrito número 9. Con la participación y apoyo del comité CTO del área, el comité REM y la junta del área representada por el secretario además de los RSG y compañeros de los grupos del mismo.

El evento, iniciado a las 9 a.m. y finalizando a la 1:30 p.m., tuvo como temas centrales: capítulo 7 texto básico, trabajando con profesionales de la zona de influencia, nuestra revista el mensaje como herramienta del paso 12 e IP en las diferentes instituciones.

 Se realizaron mesas de trabajo, en las cuales se concluyó la gran debilidad que hay en los grupos con la creación del CTO y su óptimo funcionamiento, realización del censo y el darnos a conocer y abordar a los diferentes profesionales de la zona. 

 

El recordatorio del foro, fue la entrega de una carpeta con el censo digital y folleto CTO, al finalizar luego de un arduo trabajo y practicando el café y la camadería. Los participantes se comprometieron a extender la información y motivación en sus respectivos grupos. De igual manera verificar de forma física en el terreno el censo y darnos a conocer tocando puertas para así llevar el mensaje a donde no lo permitan.

Juan B. MCD. Distrito 9

UN CONGRESO DE VIDA Y ESPERANZA

El pasado mes de agosto, el municipio de Honda – Tolima fue escenario del 34° Congreso de la Región C, un encuentro que reunió a miembros de nuestras Áreas, así como a compañeros de otras Regiones y Países. Fue una muestra viva del espíritu de Alcohólicos Anónimos (AA): espacios donde compartimos la experiencia, fortaleza y esperanza que cada uno ha recibido en este camino de Recuperación.

Durante tres días vivimos un ambiente fraterno y lleno de entusiasmo. No solo sentimos la calidez del clima, sino también la del reencuentro, el Servicio y la camaradería. Ver a tantos Servidores entregados a distintas labores — en la cafetería, en las inscripciones, en la logística — nos recordó que el Servicio es una expresión de gratitud que fortalece tanto a quienes lo brindamos como a quienes lo recibimos.

Fue especialmente inspirador ver a tantas mujeres asumiendo el liderazgo en el Servicio, coordinando mesas de inscripción, organizando Comités y cuidando cada detalle para que todo estuviera listo al recibir a los compañeros. El espíritu de trabajo entre Servidoras y Servidores se vivió con alegría y entrega, mostrando cómo la Unidad y la colaboración son pilares que hacen posible que eventos como este se desarrollen de manera armónica y fraterna.

En cada tema expuesto y en cada conversación compartida, pudimos sentir el espíritu de AA. Nuestra misión no es solo contar nuestra historia personal de Recuperación, sino también transmitir a otros que hay una solución. Fue conmovedor ver cómo personas que no conocían la Comunidad encontraron un espacio para reconocer su problema con el alcohol, recordándonos que el simple hecho de reunirnos y dar testimonio tiene un alcance que muchas veces va más allá de lo previsto.

Este Congreso nos dejó la certeza de que estos eventos no son simples reuniones, sino verdaderos encuentros de vida. Son la prueba de que, a través del Servicio y la Unidad, seguimos llevando el mensaje al alcohólico que aún sufre. En cada abrazo, en cada palabra compartida y en cada acto de Servicio, se renovó nuestra esperanza y se reafirmó el valor de pertenecer a esta Comunidad que nos ha devuelto la oportunidad de vivir en sobriedad.

Además, el Congreso nos regaló un momento profundamente especial: recibir como recordatorio la edición conmemorativa del libro Alcohólicos Anónimos (Texto Básico), publicada con motivo de los 90 años de nuestra hermandad, gracias a una Acción Recomendable de la 61° Conferencia de Servicios Generales (CSG). Fue emocionante abrir este libro y sentir que no era solo un obsequio material, sino un símbolo vivo de nuestra historia.

Elevamos nuestra gratitud al Dios de nuestro entendimiento, por permitirnos ser parte de este milagro de “Amor y Servicio”, que perdura gracias al deseo de conservar nuestra propia sobriedad ayudando a otros a alcanzar la suya.

Jenny H. Delegada Área C3 - Bogotá

GÉNESIS DEL SERVICIO MUNDIAL DE AA

El crecimiento de  AA en el mundo representa la realización del sueño de sus fundadores, Bill W. y el Dr. Bob. Ese sueño está condensado en el Capítulo 11 del Texto Básico, Una visión para ti, donde se afirma que: “Nuestra esperanza es cuando este Mensaje sea lanzado a la mundana marea del alcoholismo, los bebedores derrotados se aprovecharán de él siguiendo sus indicaciones. Ellos se acercarán a mas enfermos y, así, podrán surgir refugios de alcohólicos en cada ciudad y caserío para aquellos que tienen que encontrar una solución”. Lanzar el mensaje es, entonces, una misión de “Amor y Servicio". 

El Servicio Mundial empezó a consolidarse en 1950, cuando Bill W. viajó por Europa. Desde allí escribió al Dr. Bob una frase histórica: “AA ha llegado a Europa para quedarse”. Durante este viaje nació la idea de celebrar una convención internacional con presencia de diferentes países.

Así se organizó la primera Convención Internacional en Cleveland, del 28 al 30 de julio de 1950. Para entonces, AA ya contaba con 100 mil miembros y tenía presencia en 34 países.

AA creció internacionalmente gracias a miembros comprometidos que llevaron el mensaje a lugares como Irlanda, Brasil, Japón, Islandia y Rumania.

Este espíritu de Servicio también dio origen a la Reunión de Servicio Mundial (RSM), un encuentro bienal de delegados de distintos países. No es una conferencia formal, sino un espacio para compartir experiencias y fortalecer la Unidad global. Bill confiaba en que, al reunirse representantes de todo el mundo, aprenderíamos unos de otros.

La primera RSM se realizó en Nueva York en 1969, con presencia colombiana: asistieron Arturo E., director de la OSG y Jaime Ll., Custodio Clase B. Desde entonces, estas reuniones han tenido lugar en Londres, Finlandia, México, Nueva Zelanda, España y Polonia. En Colombia, la 13ª RSM se celebró el 9 de octubre de 1994 bajo el lema “Vuelve a lo básico”. Más recientemente, en la RSM de Polonia (2015) se debatió sobre anonimato en redes sociales, y en la RSM de Nueva York (2024) participaron 69 delegados de 41 países, quienes reflexionaron sobre “el resentimiento en la recuperación; la comunicación intergeneracional; y la espiritualidad en las contribuciones económicas”.

El apadrinamiento internacional ha sido fundamental. Mongolia es apoyada por Rusia, Hong Kong y Austria; México lo hizo con Cuba, Venezuela y Centroamérica; y nuestro país ha acompañado, a Bolivia, Panamá, Ecuador, Perú, Venezuela y Chile. Actualmente Colombia apadrina a Perú y Bolivia. Y siempre ha recibido apadrinamiento de USA/Canadá.

También Sudáfrica, con apoyo de Estados Unidos y Reino Unido, ha servido de padrino en África Subsahariana. El Texto Básico, hoy traducido a 90 idiomas —incluyendo versiones en audio y en lenguaje de señas—, sigue siendo la base de este esfuerzo global.

A la RSM se suman las reuniones zonales  que fortalecen la integración regional. La idea surgió en Finlandia y dio origen a Reunión de las Américas (REDELA), cuya primera edición tuvo lugar en Bogotá en 1979.

Actualmente existen zonas en América, África Subsahariana, Asia y Oceanía, y Europa, además de subzonas como América Central, Europa francófona y germana, y Gran Bretaña. Estos espacios permiten que países sin Estructuras formales reciban orientación y apoyo antes de participar en una RSM. En palabras de Terry Bedient, presidente de la Junta de Servicios Generales (JSG) de EE. UU. y Canadá, AA está hoy presente en 180 países y su esencia continúa siendo simple y personal. El Servicio en AA es, en última instancia, un acto de amor que transforma vidas.  AA es, en esencia, “Amor y Servicio”.

 Eduardo L. Bogotá. Antiguo Custodio

NUESTRA RESPONSABILIDAD FRENTE A LA COMUNIDAD DE AA

 “Contamos con una abundancia de hombres y mujeres que tienen la dedicación, la estabilidad, la amplitud de visión y los talentos especiales que les hacen competentes para encargarse de toda tarea de Servicio imaginable. Lo único que tenemos que hacer es buscar esta gente, y confiar en que nos Sirva bien”.

Lenguaje del Corazón, pág. 288


En los Grupos de AA hemos sido testigos de compañeros y compañeras que, movidos por un sincero Espíritu de Servicio, han asumido diversas Responsabilidades con el único propósito de cumplir con nuestra Quinta Tradición: “Llevar el mensaje al alcohólico que aún está sufriendo”. Gracias a ellos, muchos de nosotros tuvimos la oportunidad de acercarnos por primera vez a la Comunidad, de sentirnos acogidos y de iniciar nuestro propio camino de Recuperación.

Ese proceso comenzó con la guía y el acompañamiento de un padrino, quien nos invitó a estudiar, comprender e interiorizar los Doce Pasos, hasta convertirlos en parte esencial de nuestra vida diaria. De manera paralela, aprendimos la importancia de mantenernos Unidos bajo la luz de las Doce Tradiciones, acallando los deseos personales y escuchando con humildad la voz de la Conciencia de Grupo.

 Así, poco a poco, fuimos descubriendo que el verdadero propósito de nuestra permanencia en AA es integrarnos a la sociedad como mejores hijos, padres, hermanos, esposos, trabajadores y/o ciudadanos, viviendo de acuerdo con Principios Espirituales y no con impulsos egoístas.

Sin darnos cuenta, aquello que parecía un esfuerzo titánico se fue transformando en una manera natural de vivir. Los Pasos nos dieron una base sólida para nuestra Recuperación; las Tradiciones nos enseñaron a convivir y a proteger la Unidad; y más adelante, los Conceptos nos abrieron la puerta al Servicio, ese Tercer Legado que nos invita a trabajar por la Comunidad con entrega, disciplina, constancia, responsabilidad y una gran dosis de humildad.

Hoy, el Área C3 - Bogotá se encuentra pasando por un buen momento en el Servicio: tenemos treinta y nueve (39) Representantes de Servicios Generales (RSG), de los setenta y nueve (79) Grupos en funcionamiento; ocho (8) Miembros de Comité de Distrito (MCD), de los nueve (9) Distritos; siete (7) Coordinadores de Comités Especiales; tres (3) miembros de la Junta de Servidores del Área (Coordinador, Secretario y Tesorera); una (1) Delegada Principal y un (1) Delegado Suplente. Esta Estructura, aunque perfectible, refleja el compromiso de muchos compañeros que han respondido al llamado del Servicio.

El próximo 18 de octubre, nuestra Área celebrará su Asamblea Electoral, en la que se elegirán los Servidores de Confianza para el periodo 2026 – 2027, de acuerdo con lo establecido en el Manual de Servicio, Apéndice M: “El ciclo de dos años se aplica a los Servidores de Comité y RSG. Todos ellos son electos en años impares o pares, dependiendo del Área”. Esto significa que cada uno de los integrantes de la Asamblea del Área C3 - Bogotá tiene en sus manos una gran Responsabilidad frente a la Comunidad.

La Asamblea Electoral posee una naturaleza distinta a las Asambleas informativas o a las Asambleas de compartimiento, que se realizan habitualmente. En la Electoral el propósito es elegir, con sobriedad y serenidad, a quienes asumirán las funciones de mayor Responsabilidad dentro del Área. Se invita a antiguos Servidores a actuar como escrutadores de votos. La independencia, claridad, transparencia y honestidad están presentes durante todo el proceso.

El desarrollo de la Asamblea sigue un orden ya aprobado por el Área C3 - Bogotá, que puede resumirse en los siguientes pasos:

  1. Lectura de los requisitos y funciones de cada Servicio, tomados del Manual de Servicio.
  2. Registro de los nombres de los candidatos elegibles en un tablero visible.
  3. Consulta a cada candidato sobre su disposición a aceptar o no la postulación.
  4. Presentación de la hoja de Servicios de cada postulante.
  5. Espacio para que la Asamblea, con responsabilidad y mucho respeto, exprese si existe algún impedimento o si se requiere aclarar información.
  6. Lectura del “Procedimiento del Tercer Legado”, contenido en el Apéndice G, del Manual de Servicio.
  7. Entrega de papeletas por parte de los escrutadores, quienes anuncian, en voz alta, el número de cada una, a medida que se van entregando.
  8. Recolección de votos en un sombrero, con conteo público.
  9. Extracción del sombrero con conteo en voz alta.
  10.  Lectura de cada papeleta en voz alta.
  11. Registro visible de los votos en el tablero.
  12.  Recuento de los votos, y aplicación durante todo el proceso de elección, del Procedimiento del Tercer Legado 

Procedimiento del Tercer Legado

De este modo, la Asamblea Electoral elegirá a los siguientes Servidores de Confianza: Delegado Principal, Delegado Suplente, Coordinador de Área, Secretario y Tesorero, quienes darán inicio a su Servicio el 1 de enero de 2026.

Este proceso no es un simple formalismo administrativo. Se trata de un acto profundamente espiritual, donde los principios del Tercer Legado nos recuerdan que, no elegimos a personas por afinidad, simpatía o conveniencia, sino que confiamos en la dirección de un Poder Superior que se expresa a través de la Conciencia de Grupo.

Conviene entonces detenernos a reflexionar: ¿por qué hemos sido llamados a Servir como RSG, MCD, Coordinadores de Comité, miembros de la Junta o Delegados? No es fruto de la casualidad. Es, porque hemos asumido con Responsabilidad nuestra Recuperación; porque no hemos negociado los 36 principios que nos sostienen; porque nos hemos esforzado en practicar la rigurosa honestidad, primero con nosotros mismos y luego con los demás. Es, sobre todo, porque deseamos que AA siga cumpliendo su misión de llevar el mensaje de vida y esperanza al alcohólico que aún sufre.

Nuestra Responsabilidad es grande. No se trata únicamente de elegir Servidores; se trata de preservar el espíritu de Unidad, de Amor y de Servicio que permitió que AA naciera, creciera y se fortaleciera, hasta convertirse en una hermandad mundial. Cada elección es una oportunidad para recordar que el poder no reside en las personas, sino en los principios; que no buscamos dirigentes, sino Servidores; que nuestras decisiones deben estar guiadas por el amor a la Comunidad y por la confianza en Dios, tal como cada quien lo conciba.

Que nuestra próxima Asamblea Electiva sea entonces una verdadera expresión de Conciencia Espiritual. Que cada voto depositado sea fruto de la reflexión, la prudencia y la fe, y no de intereses personales o de simpatías pasajeras. Que los compañeros elegidos sientan en su corazón la certeza de que no fueron escogidos por azar, sino porque la Comunidad, inspirada en su Poder Superior, los ha llamado a Servir.

Con humildad y gratitud, reconozcamos el privilegio de participar en este proceso. Y, al mismo tiempo, asumamos el compromiso de acompañar, respaldar y sostener a quienes resulten elegidos, porque el Servicio nunca es obra de una sola persona, sino de toda la Comunidad trabajando Unida.

Que nuestro Poder Superior nos ilumine y nos permita, una vez más, poner por encima de todo, la Recuperación, la Unidad y el Servicio.

Con afecto y respeto fraterno,

 Gloria Irene V. Bogotá. Antigua Custodia

CÓMO AA ASEGURA SU FUTURO: LA SABIDURÍA DE LOS CONCEPTOS DE SERVICIO

Bill W. nos legó los elementos necesarios y suficientes para perpetuar la vida de nuestra Comunidad, “mientras Dios nos necesite”: los Doce Pasos, camino de recuperación personal; las Doce Tradiciones, guía para la Unidad y la supervivencia de los Grupos; y los Doce Conceptos, que previenen errores del pasado y ofrecen una Estructura de Servicio capaz de combinar efectividad con armonía, basada en un equilibrio de responsabilidades, autoridad y delegación.

En esta tercera entrega que, el NOTIÁREA, dedica a los Conceptos, revisaremos del Sexto al Undécimo, (los enunciados aquí presentados son solo un apoyo de comprensión, y no pretende reemplazar los textos originales).

Los cinco primeros Conceptos nos mostraron cómo los Grupos, portadores de la Autoridad Final, delegan en la CSG la responsabilidad de los asuntos mundiales, y cómo en la Estructura, todo servidor goza del derecho a Decidir, a Participar, a Apelar, e incluye el derecho, de ser necesario, de solicitar un Desagravio Personal.

Con los Conceptos del 6 al 11, Bill W. dotó a la JSG, de las facultades necesarias para cumplir su misión.

  • 6. La CSG delega a la JSG la responsabilidad total, para la administración y finanzas, de las distintas Corporaciones que tenga, o pueda llegar a tener AA. La CSG legisla y la JSG ejecuta. Así, la JSG tiene la autoridad legal y práctica en la operación de los Servicios Mundiales.
  • 7. Este Concepto explica la relación entre la autoridad legal de la JSG y la autoridad tradicional de la CSG. Ambas se complementan y se equilibran, garantizando una cooperación efectiva.
  • 8. La JSG tiene responsabilidades definidas: muestra lo que le corresponde hacer y lo que no. A la vez, le pide delegar tareas a sus Entidades Operativas, para asegurar una ejecución eficaz. Este es el cuarto Concepto de delegación (1, 2, 6 y 8).
  • 9. Se subrayan tres puntos: la necesidad de elegir siempre, a los Servidores más capaces y capacitados; el uso de métodos confiables de elección, como el Procedimiento del Tercer Legado; y la convicción de que la dirección de los Servicios Mundiales debe estar siempre en manos de la JSG.
  • 10. Toda Responsabilidad debe estar acompañada de Autoridad proporcional, claramente definida por tradición, resolución, estatutos o descripción de funciones. Si se entrega Responsabilidad, debe concederse Autoridad, y quien recibe Autoridad está obligado a cumplir con las Responsabilidades que le fueron dadas.
  • 11. Quinto y último Concepto de delegación (1, 2, 6, 8 y 11): aunque la JSG tiene la autoridad final sobre los Servicios Mundiales, no trabaja sola. Sus Comités Permanentes, las Entidades Operativas y el personal de la OSG le colaboran estrechamente, y todas sus actividades deben estar bajo la supervisión, el conocimiento y direccionamiento de la JSG.

Los Conceptos 6 al 11 nos recuerdan que la fortaleza de AA en el Servicio Mundial descansa, en la sabia y clara distribución de funciones; en el respeto por la autoridad delegada; y en la confianza en quienes han sido llamados a Servir. Gracias a estos magníficos atributos, nuestra Comunidad puede caminar segura hacia el futuro, Unida en Espíritu de Responsabilidad Compartida.

Mario V., Bogotá. Antiguo Custodio 

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